El amor no es matemático, pero hay caricias calculadas y versos calculados, con mi lengua en tu espalda escribí un soneto raro.
No escribiré su nombre, no describiré su gesto, no te hablaré de cómo anda ni de su pelo. Me preguntan por él, por sus manos, por sus pies. Me preguntas en qué lado de la calle prefiere andar. Quieres saber si pela la naranja de una sola tira y qué música escucha antes de dormir. Te intriga saber si me hace reír, si me coge de la mano mientras andamos, si le gusta el queso y el yogur. Tienes curiosidad por su olor, por su color, por su número. Me preguntas si es de los que quieren o de los que se dejan querer. Quieres saber qué película vería miles de veces y en qué escena me besaría. Si me mira a los ojos y me acaricia la cara. Si se peina. Me preguntas y preguntas y preguntas y yo sigo sin contestar. Porque no hay preguntas, no hay secretos, no hay fechas ni números. Solo hay un amor, un amor bonito, de verdad, de esos de sueños ( L )
Y pasan los días y me doy cuenta que me gusta cuando hace días que no nos vemos, aquellos primeros instantes extraños en los que aún tengo cosquillas en la barriga y en los que aún me invade la vergüenza por besarte. Y me gusta que me mires como miras en esos primeros instantes, ese momento en que aun somos un poquito extraños el uno para el otro. Gracias por otro día lindo ( L )

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