lunes, 15 de febrero de 2010

Divagación nocturna


En el silencio de mis noches oigo tu voz aletear.
En el silencio de mis noches,
como la luna sobre el mar,
riela en mi alma tu recuerdo...
Veo el undívago vibrar,
de las estrellas, en tus ojos...
Me embriaga el cálido aromar de tu melena tenebrosa...
Tu frente, un milagro lunar que trasluce los puros anhelos de tu querer,
de tu ensoñar.
Se van mis horas solitarias
tras tu recuerdo, en un girar
de sueño y sueños ilusos.
Melancólico ensueño ilusorio que justifica el vegetar del ánima mía soberbia,
de mi espíritu singular...
Riela en mi alma tu recuerdo...
Siento en mi boca palpitar
el beso trémulo y perenne con que nos hemos de besar...
Miro en tus ojos de misterio,
como si fueran a llorar todo el poema de la vida que no pudimos realizar...
En tu nocturna cabellera,
nardos y lirios y azahar,
aspiro todos los perfumes con que quisiera aletargar mi quimérica pantomima,
de soñar y soñar y soñar!
Está en tu grácil cuerpo fino,
toda la euritmia del rimar...
Son tus manos palidecidad
tus manos, lánguidas y breves,
pareja de lirios sin par!
Tus manos, que bendijeron con su perdón,
mi divagar por arduos caminos oscuros
y muelles sendas del pescar...
En el silencio de mis noches
oigo tu voz aletear...
Tu voz, que me dice muy paso
que no me quieren olvidar!
Siento en mi frente ensombrecida tus manos cándidas posar...
Siento en mi ardida frente gélida,
el balsámico palpitar de tus labios,
que borran culpas y que me quieren perdonar...

Porque en esos días conocí a una persona tan merecedora de admiración, con mirada profunda y ojos oscuros llenos de fuerza, una fuerza de carácter increíble. Me entregaste parte del camino y de sus tonos; frases, miradas, comentarios, expresiones, colores, brillo, palabras.

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